El sociólogo Guillermo Dávalos advierte que la cifra de 13 feminicidios en el primer trimestre es el resultado de un sistema centralista que ignora la prevención y la realidad regional. Urge una reforma educativa que enseñe a «convivir» para frenar la violencia machista.
Santa Cruz de la Sierra — El panorama de la violencia de género en Bolivia ha alcanzado niveles críticos en el inicio de este año. Con un saldo trágico de 13 feminicidios registrados en apenas tres meses, el sociólogo Guillermo Dávalos lanzó una dura crítica al enfoque actual del Estado, señalando que la represión penal no es suficiente si no se ataca la raíz del problema: la educación.
El «Gran Ausente»: La política preventiva
Para Dávalos, la estrategia gubernamental ha fallado al centrarse casi exclusivamente en el castigo y no en la formación del ciudadano. Según el experto, el sistema judicial y policial es reactivo, pero llega tarde cuando la vida de una mujer ya ha sido segada.
«El gran tema no tiene relación únicamente o principalmente con reforzar los organismos de seguridad, es decir, la policía o la fiscalía. El gran ausente es la falta de una política preventiva educativa», afirmó Dávalos.
El sociólogo subrayó que la violencia es una «prueba creciente» y que el feminicidio es la expresión más extrema de una estructura social que no ha cambiado.
El lastre del centralismo paceño
Uno de los puntos más críticos de su análisis radica en la distancia —física y simbólica— entre quienes diseñan las políticas educativas y quienes sufren la violencia en las distintas regiones del país. Dávalos aboga por una descentralización urgente para que la educación responda a las realidades socioculturales de cada municipio.
«Hasta ahora, la educación se la define en la ciudad de La Paz, a mil kilómetros de distancia y a cuatro mil metros de altura en relación a Santa Cruz. No tiene un enfoque pedagógico pertinente a las realidades concretas de cada región».
Para el especialista, la descentralización no debe ser solo administrativa, sino también de recursos y competencias, permitiendo que las gobernaciones y alcaldías apliquen planes preventivos específicos en periodos de alto riesgo, como las fiestas de Carnaval.
Los 4 pilares para una nueva sociedad
Dávalos citó los pilares de la UNESCO (aprender a conocer, a hacer, a ser y a convivir) para demostrar el vacío pedagógico en el sistema boliviano. Hizo especial énfasis en el «aprender a convivir», un concepto que, según él, brilla por su ausencia en escuelas y universidades.
- Aprender a convivir: Respetar los derechos del otro, actuar con equidad y empatía.
- Aprender a ser: Formar la identidad del «ser boliviano» con valores sólidos.
- Aprender a hacer: Aplicar conocimientos (el bachillerato técnico que «quedó en el papel»).
- Aprender a aprender: Innovar ante el avance de la tecnología y la inteligencia artificial.
«Todavía predomina una idea absolutamente adultista por la cual el jefe de familia es el varón… la equidad de género existe en la palabrería, pero en los hechos no. Eso requiere procesos educativos desde la niñez», sentenció.
Una esperanza condicionada
A pesar de la tragedia que representan los 13 casos del primer trimestre, el sociólogo ve una luz de esperanza en los recientes anuncios de cambio en el sistema educativo. Sin embargo, advirtió que si no se transfiere el poder y el presupuesto a las regiones para atacar la cultura machista, las cifras de muerte no retrocederán.
«Si no caminamos en esa dirección, no vamos a disminuir los altos niveles de violencia y particularmente del feminicidio», concluyó.






